5.1. Humanidades digitales: algo está pasando cuando…

¿Serán las humanidades del siglo XXI eso que hacen los profesionales de la textualidad contratados en departamentos de Historia, Literatura y Filosofía de nuestras universidades? Para responder a la pregunta recurriré al modelo de investigación propuesto en el artículo “Quantitative Analysis of Culture Using Millions of Digitized Books” . Varios son los elementos destacables en torno a la publicación de este artículo. Por un lado, hay que señalar lo evidente, es decir, que el artículo se ha publicado en una revista como Science y no en, digamos, the PMLA. En segundo lugar, destaca el hecho de que a pesar de que el tema del trabajo parece cercano a las humanidades, sus autores proceden de las ciencias y el más cercano al ámbito humanístico es el lingüista Steven Pinker. En tercer lugar, es un trabajo realizado en colaboración y con un rango claramente multidisciplinar en el que a partir de una pregunta importante, es decir, grande, y que suscita interés en varias disciplinas, la aportación de todas ellas y de sus metodologías resulta fundamental para el éxito de la investigación. Por último, la realización de la pregunta y los métodos planteados han sido posibles gracias al esfuerzo de digitalización de textos realizado en los últimos años por una empresa como Google .
El trabajo se basa en la construcción de un corpus de textos digitalizados que contiene lo que se calcula sería el 4% de todos los libros impresos en la historia, lo que incluiría alrededor de 500 billones de palabras, con el objetivo investigar tendencias culturales cuantitativamente. En este caso concreto, el análisis se centra en campos tradicionalmente parte del repertorio humanista como la lexicografía, la evolución de la gramática, la memoria colectiva o la adopción de innovaciones tecnológicas, entre otros.
Además de los resultados provisionales del análisis realizados en estos ámbitos, lo que proponen los autores de este trabajo es un nuevo campo de investigación al que bautizan con el nombre de “culturnomics” y que describen como “the application of high-throughput data collection and analysis to the study of human culture. Books are a beginning, but we must also incorporate newspapers, manuscripts, maps, artwork, and a myriad of other human creations. Of course, many voices —already lost in time— lie forever beyond our reach. Culturnomics results are a new type of evidence in the humanities. As with fossils of ancient creatures, the challenge of culturnomics lies in the interpretation of evidence.” La pregunta que sigue es: ¿cómo interpela este tipo de investigación a los humanistas y a las humanidades? ¿Podrían las humanidades que describe Fish realizar este tipo de investigación?
Otro artículo reciente, en este caso publicado en el NYT, aporta una posible respuesta a los dilemas de las humanidades. Esta respuesta apostaría el futuro de las humanidades a su capacidad para adaptar sus métodos a procesos de digitalización que permiten aprovechar el poder computacional de las nuevas máquinas y exprimir el caudal de datos que la digitalización está poniendo a nuestro alcance. Empezamos, pues, la navegación de ese territorio en el que “the liberal arts meet the data revolution.” (NYT) El artículo “Digital Keys for Unlocking the Humanities’ Riches” hace un recorrido por varios proyectos e iniciativas europeos y americanos relativos a la extracción de datos y visualizaciones en ámbitos humanísticos a partir de bancos de datos ya existentes. El punto de vista de este artículo establece que el desarrollo de las humanidades digitales se producirá una vez que se extiendan los métodos y herramientas para analizar la inmensidad de datos ya existentes, que algunos grupos de humanistas están empezando a aprender a leer. La cuestión sería, entonces, después de una primera fase de digitalización masiva de colecciones de todo tipo en instituciones como museos y bibliotecas de gran parte del mundo , aprender a descifrar los patrones que emergen de los datos ya que de ahí es de donde saldrán las preguntas de investigación que formarán las nuevas humanidades.
El discurso sobre la data revolution lo abrió a un ámbito público el artículo titulado “The End of Theory.” que Chris Anderson escribió para Wired en 2008 . En este artículo se hace una breve historia de las revoluciones científicas cuya última fase sería precisamente la revolución de los datos en las que la minería, la visualización y el análisis marcarían no las respuestas, sino las preguntas —lo más importante de la labor científica— de la agenda de investigación a comienzos del siglo 21. Para Anderson, el método científico tradicional basado en la experimentación cambiaría de forma radical en esta era de los datos: “This is a world where massive amounts of data and applied mathematics replace every other tool that might be brought to bear. Out with every theory of human behavior, from linguistics to sociology. Forget taxonomy, ontology, and psychology. Who knows why people do what they do? The point is they do it, and we can track and measure it with unprecedented fidelity. With enough data, the numbers speak for themselves.”

Algo parecido ocurriría con las humanidades digitales.

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